Por la alegria de servir con amor

Amando, curando, sirviendo, siendo voz de los que no tienen voz…

Es un imperativo para la Misionera estar presente donde  nadie puede estar, hacer en nombre de Jesús y por amor al Padre su presencia salvadora y transformadora en los lugares más necesitados, nuestro apostolado es de frontera siempre debe ser de frontera, nos capacitamos profesionalmente para que la caridad que hacemos sea de alta calidad y responda a los signos de los tiempos, somos Misioneras llevando la buena nueva del Padre : Jesucristo,  “no nos está permitido pasar de largo frente al hombre que sufre”.

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Nuestro Fin

El fin de las Misioneras de Cristo Resucitado es ser signo de la Certeza de la Resurrección, viviendo en Obediencia, Pobreza y Castidad, en un amor preferencial por los pobres, viviendo el Evangelio, buscando siempre el desarrollo integral de sus miembros y viviendo en una auténtica vida de fraternidad.